La raza del toro gatuno

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Los medios dijeron que la actuación de José Tomás en la Monumental de Barcelona estuvo bien. Bien, pero… En los PEROS coincidieron televisiones, radios y periódicos. Parece que el matador se llevó cinco orejas, pero casi pierde una. Que sus estocadas dieron resultados, pero (salvo la última) no se ajustaron a los cánones (o sea que no sabía por dónde meterla). Que fiel a la intención estética que marca el protocolo le dio la espalda a un toro, pero el toro le dio por saco. Ya os habréis dado cuenta por la ausencia de una prosa taurina ortodoxa, es decir rancia, que no soy un especialista. Pero con todo sé que José Tomás es el mejor, como también sé que no es la primera vez que su elegancia al bailar con el capote y enseñarnos su culito prieto le pasa factura. Por suerte sólo ha tenido que pagarlo con una voltereta o tragando arena.

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Pero el PERO más señalado por todos los expertos que estuvieron en la Monumental fueron los toros. Sí, los toros. Ellos fueron los aguafiestas. Que los toros eran flojos, quedados, que ninguno rompió a embestir ni propició una gran faena. Entre los corresponsales taurinos a esta clase de toros se les compara –despectivamente– con los gatos. No sirven para un espectáculo que está basado en la emoción que se desprende del enfrentamiento entre un animal fiero y un torero.

Ahora digo yo, es decir Tú (y aquí va mi PERO), ¿no es el torero el responsable de sostener la lidia al toro con el capote? ¿No depende de su talento que el toro –bravo o minino– entre al trapo? Y en cualquier caso, ¿qué matador es capaz de enfrentarse a un toro que rompa a embestir? Desde luego que ninguno, ya que al toro lo rompen antes de que embista. Los picadores lo acorralan apenas sale a la plaza y con las puyas provocan un desgarramiento del tejido que no hace otra cosa que menguar sus fuerzas. Claro que suena mejor decir que las dosifican, que ensartan al animal para medir su bravura, como si le estuvieran clavando un bravurómetro entre la nuca y el lomo. Pero todo el mundo sabe que es para facilitarle la labor al matador. O sea, que no hay huevos para enfrentarse al poderío y la fiereza de un toro que acaba de pisar la arena corriendo como un rinoceronte y bufando que dan ganas de esconderse.

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Más tarde vienen las banderillas, que según dicen son para avivar al animal después de las puyas. En fin… Esta parte al menos es una de las más fascinantes del espectáculo, ya que no se arponea cobardemente al toro desde lo alto de un caballo, sino que el matador (o el banderillero) se arriesga y traza una figura preciosa arqueando su cuerpo, los brazos en alto, los cuernos de la bestia rozando su abdomen, el salto hacia atrás en el momento justo. Son las mejores fotos.

Pero qué pasaría, me pregunto, si todos los toros tuviesen la naturaleza de los gatos. Su actitud indiferente, su comportamiento esquivo. Que hasta el mismísimo José Tomás sería una mierda de torero. Y por mucho que se le echara la culpa a los animales, por mucho que siguieran sacrificando toros gatunos sin dejarlos huir por la puerta grande, el espectáculo a la larga dejaría de tener sentido. ¿Os imagináis a un torero con un puntero láser? ¿Verdad que no sería lo mismo? Por eso necesitan de un animal vehemente (noble, dicen ellos) que se cabree fácilmente, que entre al trapo, que no sepa pasar de la provocación. Por eso los expertos dicen que hay que desterrar al toro gatuno de la ganadería.

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Claro que esto también podría servir de inspiración a los gobernantes catalanes, en el sentido opuesto. Ya los veo invertir hasta el último duro en I+D, fijándose como objetivo la modificación genética del toro bravo para convertirlo en toro gatuno. No ha sido mi intención darles esa idea, que quede claro. Porque yo no tengo nada en contra de las corridas de toros, aunque lo bueno de que desaparecieran es que con ellas también se extinguiría ese monstruo cretino que es el movimiento antitaurino, esa bandada de gansos histéricos que, una vez disueltos, encontrarían nuevas causas para seguir cacareando su vacía indignación.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “La raza del toro gatuno

  1. rodrigo

    MALDITOS ASESINOS,OJALA SE PUDRAN
    MUERTE A LOS TOREROS!
    SALVAJES!!!!!!!!!!!!!!! SE QUEDARON EN EL TIEMPO

  2. Miranda

    No me gusta que se mate a un animal por placer de verlo morir, esto cría psicópatas, y por lo visto ya muchos españoles son psicópatas sin saberlo.

    Que si no sienten, que si viven siempre en libertad.. que si poco sufrimiento, que si.. blah blah blah bnlahhh-….
    habladurías para justificar lo injustificable, religiones cristianas a favor y demasiada tele que parece que todo sea normal.

    hoy es un toro, mañana es el perro de tu vecino el abanderillado por los niños que ven tales actitudes vergonzosas de los adultos por la tele.

    Y todo es normal, por que es la tradición, oh que bonita tradición, la que abusa de quienes sienten dolor y no tienen voz, las burkas también son tradición y son otra mierda a eliminar del mundo.

    Los animales… para comer lo justo, y a sufrir lo menos posible, coño, que no hemos avanzado des del tiempo de los circos romanos.

  3. Laura

    Laura
    Das pena.

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