Haciendo Amigos

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En ocasiones me pregunto por qué vuelvo a encender la tele. Digo encender, y no ver. Para empezar debo decir que sólo la enciendo por la noche, y las horas que separan a Wyoming y sus adorables chicas (quitando a la argentina y a África: el Tercer Mundo no mola) de Buenafuente son las que me dan ganas de apagarla. A veces no puedo, ya que durante el día realizo actividades intelectuales (ya sabes: leer, escribir, traducir) y por la noche necesito someter mi cerebro a un estado plano. Así que pongo la tele. En el mejor de los casos le doy el único uso que se le debería dar: casting-ot-bilbaoel de un artefacto decorativo que irradia una dosis de luz, sonido y color. En el peor de los casos, veo la tele. Presto atención a lo que ocurre en la pantalla: las voces y los gestos artificiales, el tono subnormal de los anuncios, las canciones ñoñas que musicalizan las series, las risas y los aplausos exagerados, inexplicables, la obviedad, el simplismo, la moral anti-descargas y pro-cine español. Es entonces cuando se me revela como una ventana a otro planeta, como un mar de nada. Cuando me siento incómodo. Cuando tengo que apagarla (y puedo hacerlo). El cerebro se resiste a seguir en estado plano incluso a esas horas y vuelve a salir el escéptico vicioso que llevo dentro, y que no da tregua. El cabreo que me produce la tele, mi tendencia a la opinión indiscriminada, la tertulia mental en la que vivo es lo que me llevó a crear un blog, supuestamente de televisión. Y a cambiar mis noches de tele por noches de blogósfera televisiva.

Supervivientes

Pero en la blogósfera descubrí que los blogs de televisión hablan de televisión, cuando no debería ser así. La tele sólo debería ser un punto de partida, una excusa para realizar un ejercicio creativo y destructivo, para hablar de la época y el mundo en que se vive. Se lleva mucho lo de la ética del blog, lo de la moderación de comentarios. Pero yo creo que es bonito tener un espacio donde se pueda reflexionar, mentir, insultar. En el mejor sentido, claro. Las tres cosas se pueden hacer con talento y hasta iluminar al lector con la risa, o se pueden hacer de un modo rastrero y penoso. Si se va a escribir algo interesante partiendo de la televisión, no se requieren conocimientos detallados de los contenidos televisivos (¿verdad que aquí no hace falta que aclare: en mi telebasuraopinión, a título personal, desde mi punto de vista?). Es más, lo mejor es no estar demasiado atado a la puta tele (la puta tele, eso ha sido catártico). Pero el problema de estos blogs es que están hechos por gente a la que le gusta la tele. Y venga información y tendencias y audiencias y estrenos y novedades y cotilleos y series por un tubo. (Por cierto, recomiendo el brevísimo post “En el país de las series”, mes de abril, en hologramablog. Ya que aquí no me pagan un duro…) Y venga estudios y fusiones y realltys… En ocasiones me aburro tanto que comprendo por qué me dan ganas de volver a encender la tele.

Colabora con nosotros con tu voto. Gracias.

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Web del autor: El Holograma

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Imágenes: Google.com
Este blog no se hace responsable de las opiniones expresadas por el autor en este artículo.
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